jueves, 27 de septiembre de 2007

MOLINO DE VIENTO


El molino, como lo dice su nombre, fue usado al principio para moler cerales como el trigo.

Pero con el tiempo se ha denominado así a todo aparato movido por fuerzas de la naturaleza, aun cuando se destine a otras tareas, como aserrar madera o elevar agua.

El molino de viento ha tenido siempre una función práctica, que es la de aprovechar la energía eólica, transformándola en un trabajo útil.

No existe un acuerdo o certeza total en cuanto al lugar donde aparecieron los primeros molinos o quien fue su inventor. Algunos estudiosos dicen que fue una idea del célebre inventor griego Herón de Alejandría allá por el siglo I antes de la era cristiana, siendo utilizado entonces para mover los fuelles de un órgano de viento. Otros opinan que aparecieron en Persia, en el siglo VII de nuestra era. Lo cierto parece ser que ya alrededor del año 1000 los persas lo utilizaban para extraer el agua para el regadío de sus cosechas, dado que es un país de clima muy seco. Más tarde, los árabes adoptaron este ingenioso dispositivo, el que fue llevado a Europa por los cruzados. Fue así como durante la Edad Media los molinos de viento alcanzaron un gran auge en Europa.

Estas pintorescas construcciones, que hoy nos parecen tan típicas de Holanda o España, eran por entonces comunes a todos los países llanos, cuyas corrientes de agua son lentas y donde debía aprovecharse en consecuencia la fuerza del viento para impulsar los molinos de granos, aserrar madera o bombear agua.
JM Y AA